Vestidos de invitada para invierno

En invierno, el vestido de invitada tiene un problema que el de verano no tiene: el frío de camino a la iglesia y el calor dentro de la sala. La solución no siempre es obvia, y más cuando el evento puede caer en octubre o en enero, que son temporadas muy distintas entre sí.

Los tejidos pesan más y eso se nota bien. Un vestido de invitada de invierno en satén pesado, crepé, terciopelo o punto estructurado aguanta el frío sin necesitar abrigo de refuerzo. Las mangas largas dejan de ser una concesión y pasan a ser la opción natural. Y las siluetas más ajustadas, que en verano retienen el calor, en invierno lucen mucho mejor porque el cuerpo no suda y la tela cae como debe.

La temporada de otoño e invierno también cambia el código de color. El negro, el burdeos, el verde botella, el azul marino o los tonos tierra oscuros son los que mejor encajan. Los estampados dan paso a los tejidos con textura: jacquard, terciopelo liso o satén con brillo discreto. No hace falta estampado cuando la tela ya tiene presencia por sí sola.

Para las bodas de invierno de día, el punto de equilibrio está entre la elegancia y la practicidad: un vestido de manga larga que no requiera abrigo dentro de la sala, o un conjunto de chaqueta que permita quitarla durante la celebración sin que el look pierda.

Para las bodas de noche, el margen es algo más amplio y los tejidos con brillo encajan mejor.

Los complementos también cambian con la temporada. Para este tipo de eventos, un bolso estructurado y pendientes con algo de peso quedan mejor que la bisutería ligera. En la sección de complementos tienes opciones que encajan con los modelos de esta colección.

Antes de añadir al carrito, consulta la guía de medidas en cada ficha del producto. Si tienes dudas sobre la talla o el modelo, escríbenos.